La presentadora Carolina Sandoval expresó su dolor por la situación que vive Venezuela tras los terremotos que golpearon al país el 24 de junio.

Desde Madrid, donde se encuentra actualmente, utilizó sus redes sociales para enviar un mensaje cargado de emoción y solidaridad hacia su país natal.

En una publicación acompañada de la bandera venezolana, dejó claro que, pese a la distancia, su conexión con la tragedia es profunda.

“Venezuela, no puedo sacarte de mi mente… No puedo decirles otra cosa que no sea que mi cuerpo está en un lugar y la mente, allá… Mis redes son de ustedes”, escribió.

La comunicadora también reforzó su sentir en la descripción de su publicación, donde resumió su estado emocional con una frase breve pero contundente.

“Venezuela, me duele el alma”, expresó, evidenciando el impacto que las imágenes y reportes han tenido en quienes están fuera del país.

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Su mensaje se suma al sentimiento de miles de venezolanos en el exterior que siguen de cerca la emergencia y buscan formas de ayudar.

Las redes sociales se han convertido en un canal clave para visibilizar la crisis y conectar a personas que intentan apoyar desde distintos lugares.

A través de sus historias de Instagram, Sandoval compartió videos en los que hizo una petición directa a su audiencia para movilizar apoyo.

“Mi gente en Venezuela necesita mucha ayuda y yo quiero solicitarles… que todo el mundo se avoque a poner un granito de arena”, dijo frente a la cámara.

También pidió colaborar incluso con acciones simples, como difundir información o intentar localizar a personas desaparecidas tras el desastre.

“Siquiera ayudando, mandando un mensaje, tratando de localizar a todas las personas que se encuentran desaparecidas”, agregó.

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La presentadora relató además el impacto emocional que le generan las imágenes que circulan sobre la tragedia en su país.

Señaló que es “imposible” para quienes están fuera “no conmoverse y no tener el corazón chiquitico al ver imágenes” de lo ocurrido.

En medio de ese contexto, acudió a una iglesia para orar por las víctimas y sus familias, buscando consuelo espiritual ante la situación.

“Hoy tengo una sensación que oprime mi corazón… lo único que se me ocurre es seguir orando”, expresó sobre las horas difíciles que atraviesa Venezuela.