Un terremoto es un movimiento repentino de la corteza terrestre causado por la liberación de energía acumulada en el interior del planeta.

Esa energía se propaga en forma de ondas sísmicas que hacen vibrar la superficie y pueden provocar daños severos en segundos.

Las principales causas son el movimiento de placas tectónicas, que se deslizan tras acumular tensión, y la actividad volcánica, que fractura la roca al ascender el magma.

El fenómeno se origina en el hipocentro, dentro de la Tierra, mientras que el epicentro es el punto en la superficie donde el impacto suele ser más intenso.

La magnitud de un terremoto se mide comúnmente con la escala de Richter, que calcula la energía liberada durante el evento.

En cambio, la escala de Mercalli evalúa los efectos visibles, como daños estructurales o percepción del movimiento entre la población.

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Ambas mediciones permiten entender no solo la fuerza del sismo, sino también su impacto real en ciudades y comunidades.

Comprender estos conceptos ayuda a dimensionar el riesgo y tomar decisiones informadas antes, durante y después de un evento sísmico.

Si estás dentro de un edificio, la recomendación principal es no salir corriendo y aplicar la técnica: agáchate, cúbrete y sujétate.

Busca refugio bajo una mesa resistente o junto a una pared interior, alejándote de ventanas, chimeneas y objetos pesados.

Si estás al aire libre, muévete hacia un espacio abierto lejos de edificios, postes eléctricos o cualquier estructura que pueda colapsar.

En caso de conducir, detente con precaución, evita puentes o cables eléctricos y permanece dentro del vehículo hasta que termine el temblor.

En áreas montañosas, el peligro aumenta por posibles deslizamientos, caída de rocas o árboles provocados por el movimiento.

Cerca del mar, existe riesgo de tsunami, por lo que es clave atender las alertas y evacuar si las autoridades lo indican.

Entre los errores más comunes está usar el teléfono sin emergencia, lo que puede saturar líneas vitales para rescate.

También es peligroso usar fuego o electricidad tras el sismo, ya que una fuga de gas podría provocar explosiones o incendios, señaló ‘ USGS ‘.

Tras el sismo, usa calzado resistente para evitar lesiones por vidrios o escombros y prepárate para posibles réplicas.

Verifica si hay heridos y aplica primeros auxilios básicos, como presión en heridas o RCP si una persona no respira.

No muevas a personas gravemente lesionadas salvo que estén en peligro inmediato, y cúbrelas para mantener su temperatura.

Busca atención médica en casos graves y mantente atento a nuevas indicaciones de las autoridades.

Revisa posibles incendios y apágalos de inmediato si es seguro hacerlo, solicitando ayuda en caso necesario.

Cierra el gas solo si detectas una fuga y evita encender aparatos eléctricos hasta confirmar que no hay riesgo.

No toques cables caídos ni objetos en contacto con ellos, ya que pueden estar energizados y causar electrocución.

Ten cuidado al abrir armarios, ya que objetos pueden caer, y evita usar chimeneas dañadas por el riesgo de gases tóxicos.

No consumas alimentos o bebidas expuestos a vidrios rotos o contaminantes, especialmente si estaban en recipientes abiertos.

Si no hay electricidad, prioriza consumir alimentos perecederos o congelados antes de que se deterioren.

Evita usar la estufa si sospechas fuga de gas y cocina únicamente al aire libre con equipos adecuados.

En ausencia de agua potable, puedes recurrir a fuentes como el calentador o hielo derretido, evitando piscinas o jacuzzis.

Identifica objetos que puedan caer durante un temblor, como lámparas, estanterías o televisores mal asegurados.

Evalúa si los muebles están bien fijados y si hay elementos pesados colocados sobre camas o zonas de descanso.

Instalar sujetadores, refuerzos o pestillos en armarios puede reducir significativamente el riesgo de accidentes.

La prevención en el hogar es clave para minimizar daños y proteger a la familia durante un evento sísmico.

Contar con un kit básico puede marcar la diferencia en una emergencia, especialmente en las primeras horas tras un sismo.

Este debe incluir botiquín de primeros auxilios, medicamentos, linternas, radio portátil y baterías de repuesto.

También es esencial almacenar agua suficiente para al menos dos semanas, junto con alimentos no perecederos y abrelatas.

Otros elementos clave son herramientas para cortar gas o agua, extintor, bolsas resistentes y equipo para cocinar al aire libre, detalló ‘ USGS ‘.